Hoy en día el 65% de los ingresos de Hollywood provienen
de fuentes que, en su momento, ellos denunciaron diciendo que acabarían con su
industria: la televisión de pago, por cable, y satelital, el alquiler y
venta de vídeos, las subscripciones en línea y las descargas digitales.
Todos en algún momento
no pagaron derechos de autor, fueron “perseguidos” y legislados, se conformaron
grupos y asociaciones que dedicaban sus días a encontrar fuentes de ingresos
que estuvieran por fuera de la obra misma del cine.
Por ejemplo, Jack
Valenti cuando encabezaba el lobby de la industria del cine (MPAA) diría:
"El VCR es para el productor americano, y para el público americano, lo
que el estrangulador de Boston es para una mujer sola en casa." Pero en la
actualidad casi la mitad de los ingresos de los estudios provienen del alquiler
de películas para uso doméstico (en DVD o Blue-Ray).
El problema de la industria norteamericana no es que quieran velar por los derechos de autor o por encontrar nuevas potencialidades en negocios que otros no ven. Sino que, estas leyes no pueden ser impartidas en todo el mundo sin tener parámetros, ya que está demás hablar sobre la desigualdad entre un país del sur de América y el de los primeros países del norte.
Gringos y europeos no entienden que muchas veces la abertura de medios gratuitos genera en sí mismo la posibilidad de ingresos para los realizadores, ya que la oportunidad de tener obras de calidad y a costo cero, es un potencial para capturar un público objetivo, sobre todo en el área documental.
Esta infografía cuenta la historia de una industria que ha hecho todo lo posible por detener cada nueva tecnología con predicciones estridentes que han resultado ser totalmente erróneas.

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